Ralla los calabacines y colócalos en un bol grande.
Si sueltan mucha agua, exprímelos ligeramente con las manos o un paño limpio.
Agrega los huevos batidos y mezcla bien.
Incorpora la harina, el queso rallado, el eneldo, sal y pimienta.
Mezcla hasta obtener una masa espesa pero manejable (si queda muy líquida, añade un poco más de harina).
Calienta una sartén con un chorrito de aceite a fuego medio.
Coloca porciones de la mezcla (como si hicieras panqueques) y cocina 2–3 minutos por lado, hasta que estén doradas y crujientes.
Escúrrelas sobre papel absorbente y ¡listas para disfrutar!
Sugerencias para servir:
Acompaña con crema agria, yogur griego o una salsa de ajo.
También puedes rellenarlas con jamón, queso o verduras salteadas y doblarlas como una quesadilla.
