Todo se basa en un fascinante fenómeno psicológico: la percepción de figuras ambiguas. Ante la misma imagen, el cerebro debe elegir qué interpretación priorizar. Y esta elección es de suma importancia. Depende de tu estado de ánimo, tus experiencias pasadas, tu cultura, pero también de tu forma natural de procesar la información. Quienes se fijan en los detalles suelen ver primero la serpiente, porque perciben sus curvas y contornos precisos. Quienes piensan en términos de la visión general son más propensos a distinguir el elefante, al alejarse un poco y considerar la forma global. Interesante, verdad?
Serpiente o elefante: esta ilusión óptica viral lo dice todo sobre cómo ves el futuro.
