Si deseas un toque de sabor, añade la esencia de vainilla y mezcla nuevamente.
Transfiere la leche condensada a un frasco hermético y déjala enfriar a temperatura ambiente. Luego, guárdala en el frigorífico. Dura aproximadamente 1-2 semanas.
Notas:
Puedes ajustar la consistencia añadiendo más o menos agua, según lo espesa que la prefieras.
Si no tienes leche en polvo, puedes usar leche líquida y reducir la cantidad de agua caliente (1/4 de taza aproximadamente).
💡 Consejos de la abuela para que la receta de leche condensada casera quede perfecta
Si usas leche. que sea entera de verdad, no desnatada. La grasa es lo que da cuerpo.
Remueve con cariño: si dejas que se agarre al fondo, coge sabor a quemado.
No corras: cuanto más lento el hervor, más cremosa y sin granos quedará.
Si te queda demasiado espesa, añade una cucharadita de leche caliente y remueve.
Si te queda demasiado líquida, vuelve al fuego unos minutos más, removiendo sin parar.
Esta leche condensada casera es perfecta para acompañar y decorar postres, flanes o café.
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