Incorporar las frutillas cortadas y mezclar suavemente para distribuirlas sin romperlas demasiado.
Volcar la mitad de la crema dentro del molde y emparejar. Colocar una capa de vainillas apenas humedecidas si se desea una estructura más marcada en el corte.
Agregar el resto del relleno y alisar la superficie con una espátula.
Cubrir el molde y llevar a la heladera durante al menos 6 horas, preferentemente de un día para el otro, hasta que el relleno esté bien firme.
Desmoldar con cuidado y retirar el aro. Decorar la superficie con las frutillas reservadas, enteras o cortadas por la mitad.
Mantener refrigerada hasta el momento de servir.
Tips y consejos
Las vainillas deben humedecerse apenas. Si absorben demasiado líquido, pueden perder su forma y dificultar el armado.
Conviene elegir vainillas de tamaño similar para que el borde de la torta quede parejo.
Las frutillas tienen que estar bien secas antes de incorporarlas al relleno para no agregar humedad innecesaria.
La crema de leche debe estar bien fría para que monte correctamente.
No conviene batir la crema hasta que quede demasiado firme, porque después resulta más difícil integrarla sin perder aire.
La gelatina debe incorporarse disuelta y tibia, nunca caliente.
Para evitar grumos de gelatina, mezclar primero una pequeña parte de la crema con ella antes de unirla al resto.
Si las frutillas están muy grandes, conviene cortarlas en trozos más pequeños para facilitar el corte de la torta.
El descanso prolongado en heladera ayuda a que el relleno tome firmeza y las vainillas se integren mejor.
Se conserva en heladera durante 2 o 3 días, bien cubierta.
Las frutillas frescas y la crema le dan a esta torta una presentación que llama la atención apenas llega a la mesa.
El corte también resulta muy atractivo, especialmente cuando se distinguen bien las vainillas y la fruta del interior.
