Lo verdaderamente interesante de la imagen es comprobar cómo nuestra percepción puede cambiar según dónde fijemos la atención.
¿Qué ocurre cuando finalmente encuentras la figura?
Hay un detalle curioso: una vez que reconoces una forma concreta, puede resultar mucho más fácil volver a encontrarla.
Al principio quizás solo veías una montaña. Después alguien te dice que allí hay un dinosaurio y, de repente, las rocas parecen transformarse en cabeza, cuerpo, patas y cola.
La fotografía no cambió. Cambió la manera en que tu cerebro organizó la información visual.
También puede ocurrir lo contrario: después de concentrarte en otra zona y encontrar una segunda interpretación, puedes alternar entre ambas figuras.
Un pequeño desafío visual
Observa nuevamente la fotografía durante algunos segundos, pero intenta hacerlo sin pensar en la explicación anterior.
Mira primero la zona derecha de la montaña y después recorre lentamente la formación hacia la izquierda.
¿Qué apareció primero ante tus ojos: el dinosaurio, las figuras humanas o simplemente una montaña?
No existe una respuesta correcta. Precisamente ahí está lo entretenido de esta clase de ilusiones.
Conclusión
Esta imagen es un buen ejemplo de cómo nuestro cerebro busca constantemente patrones y figuras reconocibles en aquello que observamos. Algunas personas perciben rápidamente un dinosaurio, mientras que otras pueden descubrir formas humanas o simplemente contemplar una montaña nevada.
Lo que veas primero no demuestra que tengas un hemisferio cerebral más desarrollado que el otro. Más que un test psicológico, se trata de un interesante juego de percepción y pareidolia.
Y ahora que conoces las distintas posibilidades, vuelve a mirar la montaña: ¿sigues viendo lo mismo que viste la primera vez?
