Desmoldamos con cuidado y colocamos en una rejilla de cocina.
Consejos de la abuela para que quede perfecto
Tamiza la harina de arroz antes de mezclarla: así el pastel quedará más fino, sin grumos y con una textura suave.
La leche debe estar caliente, no hirviendo, al mezclarla con los huevos, para que no se cuajen.
Usa mantequilla de buena calidad, da ese sabor casero y aroma inconfundible de las recetas de siempre.
No te olvides de la piel de limón: solo la parte amarilla, la blanca amarga. Ese toque cítrico realza el sabor y da frescura al pastel.
Deja reposar el pastel unos minutos fuera del horno antes de desmoldarlo. Así no se rompe y conserva su forma perfecta.
Si quieres un acabado más goloso, espolvorea azúcar por encima y dale un golpe de grill o añade una fina capa de mermelada de albaricoque o melocotón.
Con qué acompañar el pastel de arroz
Clásico: con un café con leche o una infusión caliente, ideal para la merienda o el desayuno.
Más festivo: con una bola de helado de vainilla y chocolate o crema Chantilly y un poco de canela espolvoreada.
Versión ligera: con frutas frescas como fresas, kiwi o trozos de manzana.
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