Es fundamental evitar consumir cáscaras que hayan estado en contacto con pesticidas, suciedad o productos químicos, por lo que el lavado cuidadoso es indispensable. Las personas con alergias a los cítricos o sensibilidad digestiva deben evitar su consumo. Además, estas preparaciones no sustituyen medicamentos ni tratamientos indicados por un profesional de la salud. Si existe tos persistente, dificultad para respirar, problemas cardíacos, hipertensión, infecciones por hongos u otros síntomas importantes, lo correcto es buscar valoración médica. Aprovechar la cáscara de mandarina puede ser una bonita forma de reducir desperdicios y descubrir nuevos sabores, siempre desde un enfoque responsable y sin atribuirle propiedades milagrosas.
Frutas y verduras
