Coloca los huevos en un bol junto con el azúcar aromatizada. Bate durante varios minutos, hasta que la mezcla esté clara, espumosa y haya duplicado su volumen.
Agregar la miel
Incorpora la miel y continúa batiendo durante 1 minuto.
Añadir los líquidos
Agrega la leche y el aceite. Bate suavemente hasta integrar por completo.
Incorporar los ingredientes secos
Tamiza la harina junto con el polvo de hornear y la pizca de sal. Añádelos poco a poco a la preparación y mezcla con unas varillas, solo hasta obtener una masa homogénea. Evita batir en exceso para que las magdalenas queden esponjosas.
Reposar la masa
Cubre el bol y deja reposar la masa en el refrigerador durante 30 minutos.
Preparar las cápsulas
Precalienta el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo. Coloca las cápsulas alargadas sobre una bandeja. Si no tienes un molde especial, ponlas muy juntas para evitar que se abran o pierdan su forma durante el horneado.
Rellenar
Coloca la masa dentro de una manga pastelera y rellena cada cápsula hasta alcanzar aproximadamente ¾ de su capacidad.
Espolvorear azúcar
Añade un poco de azúcar sobre cada magdalena para formar una superficie ligeramente crujiente y dorada.
Hornear
Hornea durante 14 a 16 minutos, o hasta que las magdalenas estén doradas, esponjosas y completamente cocidas por dentro.
Enfriar y servir
Retira la bandeja del horno y deja enfriar las magdalenas sobre una rejilla.
Puedes disfrutarlas solas, con café, chocolate caliente o con un vaso de leche fría.
¡Esponjosas, aromáticas y deliciosas!
¡Feliz día!
