Triturar las galletitas de vainilla de manera irregular. Conviene dejar algunos trocitos pequeños para aportar más textura.
Colocar una primera capa de dulce de leche en el fondo de cada copa.
Agregar una capa de galletitas trituradas.
Cubrir con una porción generosa de crema batida.
Repetir las capas hasta completar las copas, procurando que se distingan bien a través del vidrio.
Terminar con una capa abundante de crema batida.
Colocar un poco de dulce de leche en una manga o dentro de una bolsita y distribuirlo por encima en forma de hilos.
Agregar algunas galletitas trituradas sobre la superficie.
Llevar las copas a la heladera durante al menos 2 horas antes de servir.
Tips y consejos
La crema debe estar bien fría para que monte correctamente.
No batas demasiado porque puede comenzar a transformarse en manteca.
El dulce de leche puede utilizarse directamente si tiene una textura suficientemente cremosa.
Las galletitas no necesitan quedar completamente molidas; algunos trocitos aportan un contraste agradable.
Para una presentación más prolija, utilizá una manga pastelera para colocar tanto el dulce de leche como la crema.
Armá las capas cerca del borde del vaso para que se vean bien desde afuera.
Si querés un postre más intenso, podés usar dulce de leche repostero mezclado con un poco de crema.
También podés agregar unas virutas de chocolate por encima.
Conviene armar las copas con algunas horas de anticipación para que los sabores se integren.
Servilas directamente de la heladera para mantener la crema firme.
El resultado es una copa bien cremosa, con mucho dulce de leche y capas visibles que la hacen tan rica como vistosa.
Copa de dulce de leche y crema
