Salpimentamos los filetes por ambas caras y los colocamos en un bol amplio. Agregamos por encima la mezcla de ajo y perejil, el vino blanco y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
Mezclamos bien con las manos o una cuchara, asegurándonos de que todos los filetes queden impregnados por el aliño. Tapamos con papel film y dejamos reposar en la nevera al menos 2 horas. Si puedes, déjalo toda la noche.
Cuando vayas a cocinarlos, sácalos un rato antes del frigorífico para que no estén fríos al ponerlos al fuego. Se pueden hacer a la plancha, a la parrilla o incluso en sartén, siempre con el fuego medio-alto para que se doren sin secarse.
Para servir, puedes colocarlos tal cual con una guarnición, o preparar montaditos sobre pan con una loncha de jamón ibérico por encima. Son un éxito asegurado.
💡 CONSEJOS FINALES
Cuanto más tiempo repose la carne en el aliño, mejor sabor y textura tendrá. Si puedes dejarla toda la noche, lo notarás muchísimo.
Usa ajo y perejil frescos, no en polvo ni deshidratados. La diferencia en aroma y sabor es abismal.
No escatimes en el aceite de oliva virgen extra. Aporta untuosidad y ayuda a que el aliño penetre bien.
Evita cocer demasiado la carne. Una plancha bien caliente y vuelta y vuelta es suficiente para que quede jugosa.
Si quieres sorprender, sirve los filetes en montaditos con pan crujiente y una buena loncha de jamón ibérico encima. También puedes acompañarlos con patatas al horno, pimientos asados o una ensalada fresca.
Y por último, prueba a usar esta misma técnica con otras carnes como pollo o incluso conejo. Es una manera versátil de aprender cómo aliñar carne para que quede sabrosa y suave, sea cual sea el corte.
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