Un clásico francés que conquista cualquier mesa
Pocas recetas son tan versátiles y apreciadas como los crepes. Delicados, suaves y capaces de adaptarse a innumerables rellenos, han conquistado cocinas de todo el mundo gracias a su sencillez y delicioso sabor.
Entre todas las versiones existentes, los crepes de queso y jamón ocupan un lugar especial. La combinación del queso fundido con el jamón tierno crea un relleno irresistible que convierte cada bocado en una experiencia reconfortante. Son perfectos para desayunos especiales, almuerzos ligeros, cenas rápidas o incluso para sorprender a los invitados con una receta elegante y fácil de preparar.
El origen de los crepes
La historia de los crepes se remonta a la región de Bretaña, en el noroeste de Francia, donde comenzaron a elaborarse durante la Edad Media utilizando harina de trigo sarraceno.
Con el paso del tiempo, la receta evolucionó gracias a la incorporación de harina de trigo, dando lugar a los crepes que conocemos hoy. Su popularidad creció rápidamente y se extendió por toda Europa, convirtiéndose en una de las preparaciones más emblemáticas de la gastronomía francesa.
Actualmente existen versiones dulces y saladas, pero pocas son tan tradicionales y apreciadas como la clásica combinación de queso y jamón.
Información de la receta
Porciones: 8 crepes medianos
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de reposo: 15 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
Dificultad: Fácil
Categoría: Desayunos, almuerzos y cenas ligeras
Ingredientes
Para la masa
250 g de harina de trigo
2 huevos
500 ml de leche
1 pizca de sal
1 cucharada de mantequilla derretida
Para el relleno
