Un clásico irresistible para cualquier ocasión
La Carlota de Durazno es uno de esos postres que nunca pasan de moda. Su combinación de capas suaves de galletas, una crema aterciopelada y el delicado sabor de los duraznos crea un equilibrio perfecto entre dulzura y frescura. Además, no requiere horno, lo que la convierte en una opción ideal para los días cálidos o cuando buscas un postre sencillo pero elegante.
Con ingredientes fáciles de conseguir y una preparación muy práctica, esta receta es perfecta para reuniones familiares, celebraciones especiales o simplemente para consentirte con algo delicioso.
Ingredientes
1 lata de duraznos en almíbar (reservando el almíbar)
1 paquete de galletas María
1 lata de leche condensada (397 g)
1 lata de leche evaporada (354 ml)
190 g de queso crema a temperatura ambiente
Rodajas de durazno para decorar (opcional)
Cómo preparar Carlota de Durazno paso a paso
Paso 1: Preparar la crema de durazno
Coloca en la licuadora la leche condensada, la leche evaporada, el queso crema y entre cinco y seis mitades de durazno. Licúa durante varios minutos hasta obtener una mezcla completamente homogénea, suave y cremosa.
Si deseas un sabor más intenso a fruta, puedes agregar algunas mitades adicionales de durazno.
Paso 2: Humedecer las galletas
Vierte el almíbar de los duraznos en un recipiente amplio. Sumerge cada galleta María durante uno o dos segundos, únicamente para humedecerla ligeramente. Este paso ayuda a que las capas queden suaves sin que las galletas se deshagan.
Paso 3: Formar las capas
En un molde o refractario comienza colocando una capa de galletas humedecidas en el fondo.
Cubre con una porción generosa de la mezcla cremosa y distribúyela de manera uniforme.
