No cocines en exceso: El calor prolongado destruye los compuestos activos del ajo y del orégano. Agrégalos al final de la cocción o consúmelos en preparaciones crudas o tibias.
Escucha a tu cuerpo: Esta mezcla es potente. Si sientes molestias gástricas, reduce la cantidad o comienza con dosis más pequeñas. No la combines con anticoagulantes sin supervisión médica.
Constancia, no exceso: El efecto no es inmediato ni mágico. Se nota con el uso regular, no con dosis masivas. Una cucharadita al día bien aprovechada es más efectiva que tres sin control.
