Pudin de magdalenas casero receta fácil de la abuela

Los Pudin de magdalenas son un clásico reconfortante que evoca recuerdos de la cocina de nuestras abuelas, ofreciendo una solución deliciosa para aprovechar esas magdalenas que se han quedado un poco secas. Esta receta transforma un ingrediente tan humilde en un postre espectacular, con una textura suave y melosa que se deshace en la boca, muy similar a un flan o un pudin de pan tradicional, pero con el sabor característico y la ligereza de las magdalenas.

Olvídate de desechar esas magdalenas que ya no están tan tiernas como el primer día. Con esta propuesta, no solo evitarás el desperdicio, sino que crearás un dulce casero increíblemente fácil de preparar y con un resultado que sorprenderá a todos. La magia reside en la sencillez de sus ingredientes y en un proceso que, sin complicaciones, garantiza un postre lleno de sabor y tradición.

Preparar un pudin de magdalenas es una forma excelente de disfrutar de un postre económico y lleno de cariño. Es perfecto para cualquier ocasión, desde una merienda especial hasta el broche de oro de una comida familiar. Además, su versatilidad permite adaptarlo con toques personales, haciendo de cada pudin una experiencia única.

Ingredientes para el Pudin de magdalenas
8-10 magdalenas (aproximadamente 250-300 g), preferiblemente del día anterior
750 ml de leche entera
4 huevos grandes
150 g de azúcar (y 50 g extra para el caramelo, si lo haces casero)
1 cucharadita de esencia de vainilla (o la ralladura de 1 limón)
Caramelo líquido (ya preparado, o puedes hacerlo con 50 g de azúcar y unas gotas de agua)
Tiempo de preparación
Preparación: 20 minutos
Cocción en horno: 45-60 minutos
Reposo en nevera: 3-4 horas
Tiempo total: Aproximadamente 5 horas
Preparación del Pudin de magdalenas paso a paso
1. Prepara el molde con el caramelo
Lo primero que haremos es engrasar ligeramente un molde apto para horno y, a continuación, cubrir el fondo con una capa generosa de caramelo líquido. Si prefieres hacerlo casero, calienta los 50 g de azúcar con una cucharada de agua en un cazo a fuego medio hasta que adquiera un color dorado y luego viértelo rápidamente en el molde, distribuyéndolo bien por la base.

2. Remoja las magdalenas
Ahora es el momento de desmigar las magdalenas. Puedes hacerlo con las manos o con un tenedor hasta obtener trozos pequeños. Coloca las magdalenas desmigadas en un bol grande y vierte la leche por encima. Deja que reposen durante unos 10-15 minutos, permitiendo que las magdalenas absorban bien la leche y se ablanden por completo, creando una pasta suave. Si lo deseas, puedes ayudar a triturar un poco más con un tenedor.

3. Prepara la mezcla de huevo
Mientras las magdalenas se ablandan, en otro recipiente, bate los huevos junto con el azúcar hasta que la mezcla blanquee ligeramente y el azúcar se haya disuelto. Incorpora también la esencia de vainilla o la ralladura de limón, según tu preferencia, para añadir ese toque aromático que tanto nos gusta en este postre.

4. Combina todos los ingredientes
Una vez que las magdalenas estén bien empapadas, vierte la mezcla de huevo y azúcar sobre ellas. Mezcla suavemente con una cuchara o espátula hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. Es importante no batir en exceso para mantener la textura deseada del pudin.

5. Hornea al baño María
Vierte la mezcla del pudin en el molde caramelizado. Precalienta el horno a 180°C. Coloca el molde dentro de una bandeja más grande con agua caliente (baño María), asegurándote de que el agua llegue al menos hasta la mitad del molde del pudin. Hornea durante 45 a 60 minutos, o hasta que al introducir un palillo en el centro, este salga limpio. El tiempo puede variar según tu horno.

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